Reseña de Indigesta de Siracusa Bravo Guerrero, por Lola Crespo
“¿Y si al mirarme
te lluevo?”
A la mujer volcán, un día, le dio por eructar poemas tras aquellas (In)digestiones rojas. A ella, que también era mujer alcantarilla, algunas veces le gustaba llenar de flores tu espalda, convirtiéndola en celosía, tal vez para confirmar así que era la excepción a todas tus reglas. Ella sabía de aquella ENORME obstinación del ¿viento? por despeinar la tarde, o del desorden de las mareas, por ejemplo.
A la mujer de las palabras desparramadas resultó que, un día, se le quebraron todas las sílabas. Se le cortaban en dos, decía; como alien – to . Sus pie – zas venían a ser al-go así como bi-lis enmudecida, como el ahogo de saberse señalada por el de-do; su dedo (de él, su, consigo, contigo, sin+ti). Y mi-ra que, a la par, ella era ca-paz de torcer
los versos cuando quería. Ella que sobrevivía entre papeles y tintas; ella que dejaba perdidos los sentidos por sitios desmemoriados, siempre junto a un sobre sin carta.
A esta mujer, plato frío a medio día, se le puso la mirada carnívora y entonces, entre devaneos, se le escurrieron un par de verbos conjugados entr
e interrogaciones amigas del silencio, que todo lo engulle (como las cabinas de teléfonos para las que no tienes ya monedas y no aceptan lágrimas).
A esta mujer -digo-, un día se le ocurrió que tal vez, la venganza, servida fría, muy fría, se podía parecer más a un poemario lleno de “palabras lo suficientemente afiliadas / como para arañarte la espalda/ y dejártela marcada / para siempre”, que a un grito de gritos en las naúseas del aire.
“En fin que, boquita de mazapán tu puta madre”.
(Por si acaso)
Querida Indigesta: Baila, maldita.
Creo que sabes que si me necesitas, pisaremos adoquines de rima libre juntas.
La Madeja de las Palabras y de las Cosas
Lola Crespo en Las Afinidades Electivas

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